Lavado

Agua fría siempre: ayuda a conservar los colores, la forma y los detalles especiales.
Ciclo suave: ideal para proteger el bordado y la pedrería. Detergente suave: sin lejía ni suavizantes, así las fibras y los detalles se mantienen intactos.
Lávela al revés: un pequeño gesto que protege el diseño.
Mejor a mano: si puedes, lavarla a mano con movimientos suaves y sin retorcer para que dure mucho más.


Secado

Secadora (opcional): si la usas, que sea en ciclo suave y a baja temperatura.
Evita el calor alto: puede afectar el bordado, las piedras y la forma de la prenda.
Secado natural: déjala secar a la sombra, colgada o en superficie plana, lejos del sol directo.


Tip extra

Trátala con cariño: no frotes ni retuerzas el bordado.
Cuidado con superficies ásperas: podrían enganchar hilos o desprender piedras.
Planchado: solo si es necesario, al revés y sin vapor directo sobre los detalles.
Guárdala bien: en un lugar fresco, preferiblemente colgada o doblada con protección sobre el bordado